35 AÑOS DE LA GUERRA DE MALVINAS: El COMBATE DE MONTE LONGDON

El 12 de junio de 1982, a las 7 de la mañana, finalizó el Combate de Monte Longdon, la batalla más sangrienta que se produjo durante la Guerra de Malvinas, donde los soldados llegaron a combatir cuerpo a cuerpo durante más de 12 horas.

El Regimiento de Infantería Mecanizado 7 de La Plata había arribado a las islas el 14 de abril con la misión de desplegar un cordón defensivo que cubriera el sector noroeste de Puerto Argentino, abarcando las alturas de Monte Longdon y Wireless Ridge, en lo que se denominó “Cordón Plata”, la más importante línea defensiva en el avance británico.

Desde el 1 de mayo debieron soportar continuamente el fuego naval y aéreo inglés, que se intensificó a partir del 9 de junio con la llegada de la artillería de campaña inglesa.

¿Cuál era la importancia de ese lugar? Monte Longdon es uno de los últimos puntos elevados antes de llegar a la capital de la isla, a unos 10 kilómetros de distancia, un punto estratégico que fue disputado en una lucha sin cuartel.

Hacía 72 días que los soldados del Regimiento 7 soportaban temperaturas bajo cero y dormían de a turnos en los pozos cavados en la tundra, cuando un cabo inglés, que avanzaba en la oscuridad, pisó una mina a unos 600 metros de las primeras líneas argentinas.

Inmediatamente se desató el infierno. El Regimiento 3 de Paracaidistas ingleses, apoyados por fuego naval, de artillería y misiles MILAN, se lanzaron sobre los argentinos, superándolos en posición de 4 a 1.

Así relató el combate un oficial inglés: “Inmediatamente el enemigo inició un fuego concentrado de ametralladoras, morteros y artillería. Un búnker argentino, defendido por una ametralladora y cierto número de tiradores, disparaba sin cesar una serie de descargas mortales hacia nosotros. Un pelotón al mando de un Subteniente se adelantó para silenciarlo, pero lo alcanzaron de inmediato en una pierna. El Sargento se puso al frente, junto al resto de sus hombres, y se lanzó hacia el búnker a unos 50 metros de él, donde arrojo unas granadas antes de caer muerto”.

Mientras tanto, en el sector de Wireless Ridge los soldados argentinos se enfrentaron con el Batallón 2 de Paracaidistas ingleses más el Regimiento de Tanques Blue and Royal. Según contaron después los británicos, cuando se inició el combate “los hombres asistieron como espectadores a la avalancha de fuego que se abatía sobre las posiciones argentinas. En total, dichas posiciones debieron de recibir más de 6000 disparos durante esa noche. Los paracaidistas aceleraron su avance pero se encontraron de inmediato bajo fuego cruzado de ametralladoras y morteros. Un contraataque argentino tuvo que retroceder bajo fuego combinado de nuestras armas livianas, de artillería y de los tanques. Parte del Batallón tuvo que retirarse bajo un incesante y mortífero fuego que nos puso tres muertos. Esta acción dejó en evidencia un punto importante: los argentinos estaban bien preparados para hacer frente a cualquier amenaza”.

Por último, otro oficial inglés elogió de esta manera el valor de los soldados argentinos: “El frente se había estabilizado. Nos lanzamos hacia una posición para desalojarla, porque hasta que no te lanzabas al cuerpo a cuerpo, los argentinos seguían peleando. Llevábamos 6 horas de lucha. A eso de las 7, después de 12 horas, cuando amanecía en medio de una densa bruma que lo envolvía todo, fui testigo de la casi surrealista visión de los hombres avanzando con la bayoneta calada. Para entonces, nosotros teníamos 23 muertos y 47 heridos. Los argentinos perdieron cerca de 50 hombres y se tomaron solamente 39 prisioneros de los cuales 10 estaban heridos”.

 

Fuente:
– Moro, Rubén Oscar. La guerra inaudita: Historia del Conflicto del Atlántico Sur. Editorial Pleamar. Bs. As. 1986.

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