43 AÑOS SIN PERÓN. EL PERONISMO Y LA REVOLUCIÓN CULTURAL

 

Hace 43 años, el 1º de julio de 1974, a las 14.05, se informó por cadena nacional que hacía menos de una hora había fallecido el presidente de la República, Juan Domingo Perón. La noticia, aunque esperada, conmocionó a los argentinos. Hacía menos de un año, el 62% de los ciudadanos lo había elegido Primer Mandatario por tercera vez.

Todavía hoy muchos se preguntan cuál fue su secreto para que el movimiento que él fundó en 1945 continúe vigente hasta la actualidad, aún cuando tantas veces se predijo y se deseó su desaparición.

Una posible respuesta es que, más allá de las medidas económicas, las decisiones de política interna y externa y la acción social, Perón desde el comienzo se propuso realizar una “revolución cultural”, es decir, la inclusión de valores que fueron adoptados por el pueblo que lo seguía pero también por quienes fueron sus opositores y que aún perduran, incluso en los que no son peronistas. En la actualidad hay muchos que no tienen a la justicia social como primer valor en su concepción política, pero muy pocos se atreverían a enunciarlo en público.

¿Cómo lo hizo? En 1953, él mismo lo explicó en las clases que, siendo Presidente, impartía en la Escuela Superior Peronista: “Todo movimiento colectivo que trata de introducir modificaciones de fondo en la estructura social, filosofía de la vida, simple, práctica, popular, profundamente cristiana y profundamente humanista”.

A esta altura, más de un lector debe estar pensando: ¿Con la filosofía logró que las masas populares lo siguieran? Tal vez sí, porque en sus charlas fue aclarando la definición inicial: “se entiende por filosofía una determinada concepción del mundo y de la vida”. Después tomó cada uno de los adjetivos. “Es ´simple´ porque enfrenta en forma clara los problemas fundamentales y los resuelve por principios sencillos y concretos fácilmente inteligibles para cualquier mentalidad; basta que esa mentalidad esté guiada por el sentido común y por un anhelo de comprensión de las necesidades humanas”.

“Las otras filosofías –agregó- son inaccesibles al pueblo. Casi siempre sus teorizaciones se desenvuelven en un plano abstracto, donde no llega la realidad de la vida. Están hechas para servir a ciertas ´elites´ que disfrutan del ocio necesario  para estériles divagaciones, mientras el pueblo trabaja para ellas, falto de una filosofía comprensible que le muestra la causa de sus dolores y el camino de su liberación”.

En cuanto al siguiente adjetivo, dijo: “Esta filosofía es ´práctica´ porque enseña a obrar. La acción y la realización son caracteres típicos de la filosofía peronista. Por eso es una filosofía de la acción. No habla en abstracto de lo que habría que hacer por el hombre en general, sino que da el criterio para resolver los problemas de la vida diaria”.

Por último, Perón definió la característica de “popular”: “Es popular porque se preocupa primordialmente por el trabajador, que siempre fue dejado de lado por la filosofía del conjunto de éstos que constituyen lo que, despectivamente, se llamaba la ´masa popular´”.

Sobre el carácter humanista de su filosofía, Perón definió: “El humanismo peronista no acepta un ´homo sapiens´, por un lado, adornado por las más esplendorosas galas de la sabiduría, y por el otro lado un ´homo faber´ que sólo sabe cavar la tierra o apretar tornillos. Desde los orígenes de la humanidad, los privilegiados tratan de demostrar, por medio de diferentes argumentos, que ellos son seres superiores comparados con los hombres de trabajo a quienes menosprecian”.

“Ahora sí –remató- comienza la historia del hombre liberado. En esta hora, en nuestra patria, los hombres trabajan libres e iguales y el trabajo es el medio de su educación y perfeccionamiento, no el de su esclavización y embrutecimiento. Se abren ante ellos los tesoros de la cultura que ellos mismos fueron creando, pero cuyo aprovechamiento les estaba vedado por los poderosos que los guardaban en los cofres ocultos de las universidades, museos, bibliotecas”.

En esas mismas clases, Perón también definió su concepción de la cultura, asegurando que no se trata de una “suma de conocimientos”: “En el Peronismo, humanismo en acción, para que esa suma de conocimientos sea cultura debe estar orientada hacia la felicidad del pueblo. La suma de conocimientos que no tiene esa intención moral, no es cultura”. Pese a que en su tiempo la cultura estaba reservada para una elite, Perón incluyó dentro de ella a “el sentido sincero y humilde la vida, nuestras tradiciones, nuestra música popular, elementos que, unidos a la creación artística y científica que se nutra de ellos, darán por resultado el sello peculiar y argentino de nuestro patrimonio cultural”.

En cuanto al desarrollo científico, con el argumento de que el avance del país era inseparable de esta área, en 1950 se creó la Dirección Nacional de Servicios Técnicos, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Dirección Nacional de Investigaciones Técnicas y Científicas, antecedente del actual CONICET, con el fin de apoyar la instalación de nuevas industrias.

Es verdad, también, que la gestión acompañó a las palabras. Entre 1946 y 1955, se duplicaron los alumnos secundarios y se triplicaron los universitarios. Los 6,5 millones que tenían agua corriente y los 4 millones que tenían cloacas en 1942, llegaron a 10 y a 5,5 millones respectivamente en 1955, lo que redundó en una disminución de la mortalidad infantil de 80,1 a 66,5 por mil. Los hospitales duplicaron sus camas y la distribución de la riqueza que en 1943 era de 44% para los trabajadores y el 55,6% para el capital, se invirtió en 1948, alcanzando el 53% para los primeros y el 47% para los segundos.

 

Fuente:

  • Perón, Juan D. Sociología Peronista. Instituto Nacional Juan D. Perón. Bs. As. 2016.

One thought on “43 AÑOS SIN PERÓN. EL PERONISMO Y LA REVOLUCIÓN CULTURAL

  • 30 junio, 2017 at 6:45 pm
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    Hasta la victoria siempre.
    Perón o muerte.
    Venceremos!
    ACLARACIÓN
    Con el Peronismo hay VIDA.
    Con el antiperonismo hay MUERTE.

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