8 DE SEPTIEMBRE

1645: Muere en Ciudad Real, España, Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, más conocido como Francisco de Quevedo. Escritor y poeta español fue uno de los grandes representantes del estilo barroco. Una faceta poco conocida es la de su participación en intrigas internacionales como “agente secreto” bajo las órdenes del duque de Osuna durante la estadía de éste en Sicilia. Cuenta la leyenda que Quevedo apostó a que era capaz de decirle “coja” a la esposa de Felipe IV, a la sazón reina de España, que arrastraba una pierna al caminar. Llegado el momento se acercó a la reina con una flor blanca en una mano y una flor roja en la otra y, con una reverencia le dijo: “Entre la rosa blanca y la rosa roja, su majestad escoja”.

1876: Se produce la toma de posesión de la isla del Cerrito, en el río Paraná, conforme al acuerdo limítrofe firmado ese mismo año con Paraguay.

1900: Nace en Buenos Aires Nicolás Olivari, periodista, escritor, poeta y dramaturgo argentino. Adherente a las ideas del peronismo, sufrió la proscripción luego de la llamada revolución “libertadora”, cuando prohibieron la difusión de su obra en escuelas y se llegaron a quemar alguno de sus libros. Vinculado a la música popular porteña, fue uno de los fundadores de la Academia Porteña del Lunfardo en 1962. De su poema “Nuestra vida en folletín”, extrajimos los siguientes versos: “¡Claro! Nos hemos pasado la vida por los cinematógrafos, tu amor tenía las dulzuras tortuosas de las heroínas /,de Cecil B. de Mille, y nos estremecimos juntos ante los revólveres de los ínclitos cow-boys, y cuando Perla White estaba a punto , de caer bajo las garras de aquel tipo de de bigotito de traidor , temblábamos en idéntica emoción…”.

1948: Se aprueba en el Congreso Nacional la Ley de arrendamientos y aparcerías rurales.

1978: Muere en Buenos Aires el productor y director cinematográfico argentino Leopoldo Torre Nilsson, director, entre otras películas de “El Santo de la Espada”, sobre la vida de José de San Martín.

1990: Muere asesinada en la provincia de Catamarca, Argentina, la estudiante María Soledad Morales. En el asesinato estaban implicadas personas vinculadas al poder político provincial que intentaron encubrir el crimen. La movilización popular, que pronto se extendió de Catamarca al resto del país, fue uno de los factores para que el crimen se esclareciera.

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