AMENAZA REPUBLICANA E INSTITUCIONAL: “EL PRÓXIMO SOS VOS, KICILLOFF”

En la sesión de esta semana en la Cámara de Diputados, impulsada por el oficialismo con el objeto de echar al diputado Julio De Vido con el argumento de las causas judiciales en su contra que aún no tienen sentencia, la diputada Elisa Carrió en su discurso calificó al ex ministro de “infame” y de “traidor a la Patria”, y apuntó con su dedo para decir: “El próximo sos vos, Kicillof”, refiriéndose al actual diputado y ex ministro de Economía.

Hace más de medio siglo, una vez producido el golpe de estado de 1955 dado en nombre de la “defensa de las instituciones y de la república”, los diputados peronistas fueron perseguidos y encarcelados bajo la extraña acusación de que habían violado el artículo 20 de la Constitución Nacional por cuanto habían otorgado la suma del poder público al Ejecutivo. Los “defensores de la libertad y de la república” de entonces encarcelaron a legisladores oficialistas porque votaban las leyes que enviaba el Ejecutivo.

En el Libro Negro de la Segunda Tiranía, en el que se publicaron las conclusiones de la Comisión Investigadora formada luego del golpe, acusaron a los diputados porque el 18 de abril de 1953 manifestaron al Presidente que apoyaban “todas las medidas que creyera necesario adoptar para afianzar la obra de la revolución peronista, eliminando los obstáculos que se opongan al cumplimiento de tan patriótica finalidad, procediendo de acuerdo a su altísimo criterio y serena voluntad, y obedeciendo únicamente a los dictados de su pensamiento y de su convicción”; y juraron, además, “ser guardianes y ejecutores celosos de todas las directivas que imparta, vigías alertas a sus órdenes en la marcha de la revolución peronista, custodios insobornables de su doctrina, poniendo al servicio de estos fines supremos nuestra acción y nuestras vidas”.

En párrafo siguiente, los usurpadores del poder afirmaron: “Esa declaración que implicaba el compromiso de conceder al jefe del gobierno facultades extraordinarias y la suma del poder público, delito castigado por la Constitución Nacional con la ‘pena de los infames traidores a la Patria’, no había sido formulada en situación de peligro exterior, sino a los tres días de aquel en que el dictador (el presidente constitucional Juan Perón) lanzó sus fuerzas de choque a quemar las sedes de los partidos políticos y del Jockey Club”.

Lo que olvidaron explicar es que esa reacción se produjo luego de que los opositores, “republicanos e institucionalistas”, pusieron dos bombas durante un acto en la Plaza de Mayo provocando 7 muertos y cerca de cien heridos.

Fue el 15 de abril de 1953, mientras se realizaba un acto organizado por la CGT en el que el presidente Perón dirigía un mensaje desde el balcón de la Casa Rosada. Un grupo formado por Roque Carranza (luego ministro de Defensa de Raúl Alfonsín y hoy el nombre de una estación de subterráneo), Carlos González Dogliotti, y los hermanos Alberto y Ernesto Lanusse, colocaron una bomba en la boca del subte A en medio de la Plaza que fue la que estalló y provocó las muertes. La otra la pusieron en la azotea del Banco de la Nación para que se desplomara la mampostería sobre la multitud. Esta última no explotó, por lo que se evitó que el desastre fuera mayor.

Eso fue lo que provocó la ira popular que culminó con los incendios al Jockey Club, la Casa Radical, la sede del Partido Socialista y el Demócrata, que era donde se reunían esos opositores.

Los diputados peronistas no habían cedido ninguna facultad extraordinaria ni la suma del poder público. Simplemente, expresaron su apoyo al presidente de la Nación en una situación crítica que los usurpadores del poder olvidaron mencionar en su informe.

Con más de medio siglo de diferencia, la diputada Carrió vuelve a usar la misma figura de “traición a la Patria” para justificar la expulsión de un diputado nacional sospechado de corrupción, que está siendo investigado por la Justicia sin que aún tenga sentencia.

¿Por qué hoy sería traidor a la Patria alguien que supuestamente habría “robado” durante su gestión de ministro, y no lo son los que habilitaron con su voto el pago a los fondos buitres que fueron condenados por una resolución de las Naciones Unidas impulsada por el gobierno del que ese ministro formó parte? ¿No es traición a la Patria endeudar al país a cien años condenando no sólo a los actuales habitantes sino a las generaciones que todavía no nacieron? ¿Y ceder el espacio aéreo argentino entregando el ARSAT a capitales norteamericanos no lo es? ¿Cuál es el concepto de “traición a la Patria” que maneja Carrió?

Para este pensamiento, tal como sostiene Fermín Chávez, la Revolución de Mayo no se hizo para constituir una nación como fin en sí misma. La nación se realizaba como medio para llegar a lo que Caseros logró: la creación de un sistema institucional. Así, los atributos que corresponden a la nación son subsidiarios de los que corresponden a lo institucional; de aquí que la traición a la Patria no resulta de la negación de su soberanía, sino de la alteración de su régimen institucional. En tal mentalidad, atentar contra ese régimen es motivo previsto en la Constitución. En cambio no lo es aliarse con el extranjero si el motivo es defender las instituciones, cualquiera sean las concesiones que se hacen al extranjero y que son imprescindibles porque el extranjero recaba precio. Esta actitud era lógica en los vencedores de Caseros que cohonestaban así su alianza con el extranjero como medio para realizar lo institucional, pero se sigue adoctrinando sistemáticamente en la enseñanza de la historia para lo cual los réprobos son los que defendían la soberanía y los próceres los que le traicionaban para fines institucionales”.

Esto es lo que le sucede a Carrió y al gobierno que ella representa. En nombre de las instituciones y de la república, vulneran a las instituciones y a la república si ven en peligro a su ideología, que incluye la cesión de soberanía al extranjero en nombre de un supuesto progreso, aún a costa del sacrificio de la población. Por eso pasan por alto que el Poder Ejecutivo presione a jueces y a diputados opositores afectando la división de poderes, o a los gobernadores debilitando al federalismo consagrado por la Constitución Nacional.

Se trata de un juego peligroso, porque hoy apunta hacia la oposición, pero cuando la taba se dé vuelta, es muy probable que señale al actual oficialismo, que deberá empeñarse para demostrar que durante su gestión la Patria no fue traicionada.

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