CUANDO LOS CEOS GOBIERNAN A LA ARGENTINA

Lorenzo Pepe, diputado nacional por el PJ. Discurso 2001.


Las medidas tomadas por el actual gobierno que favorecen a grandes empresas y grupos económicos y las escasas decisiones en favor de los trabajadores tienen como explicación una razón de sentido común. Basta ver de dónde proceden los actuales ministros, funcionarios y el mismo Presidente de la Nación para concluir que favorecen al sector al que pertenecen y que no es el pueblo precisamente.

Esto ocurre cuando los CEOS gobiernan al país y no es la primera vez que sucede. Claro que el presente roza el realismo mágico: no existen precedentes de que un presidente se perdone a sí mismo una deuda de 70 mil millones de pesos y, además, le haga juicio al Estado que él mismo preside por la nacionalización del Correo Argentino.

Vayamos a la historia y a la llamada Década Infame  que nos ofrece ejemplos esclarecedores no sólo porque los CEOS gobernaban el país sino porque también entonces contaron con la complicidad de buena parte de la Unión Cívica Radical.

El 8 de noviembre de 1931 se realizaron comicios fraudulentos de los que resultó electo el general Agustín P. Justo y el vicepresidente Julio A. Roca (hijo).  Justo era un hombre de fortuna, heredero de vastos campos y además era el accionista mayoritario del diario Crítica, el de mayor tirada de su tiempo. Roca, era también heredero de grandes extensiones de tierra, además casado con una Lavallol lo que aumentó su patrimonio.

Veamos el gabinete. En Relaciones Exteriores fue designado Carlos Saavedra Lamas, vinculado con la empresa Carlos Casado con grandes plantaciones y a la petrolera Royal Dutch Shell. Obtuvo el Premio Nobel de la Paz por su mediación en la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay, originada por la disputa de áreas petroleras entre la norteamericana Standar Oil radicada en el primer país, y la inglesa Shell en el segundo que fue la favorecida por la mediación argentina.

En Hacienda el primer ministro fue Alberto Hueyo, presidente del Comité Asesor de Lanas y del Mercado Central de Frutos, además de su relación con la empresa energética CHADE. Fue reemplazado por Federico Pinedo, bisabuelo del actual senador, hombre de confianza del dueño del monopolio cervecero, Otto Bemberg, y de Dreyfus, una de las grandes cerealeras exportadoras.

En Obras Públicas fue nombrado Manuel Alvarado, protegido de Robustiano Patrón Costa, dueño del ingenio azucarero San Martín del Tabacal, y en Agricultura Luis Duhau, directivo de la Sociedad Rural Argentina (S.R.A.) y ligado a frigoríficos extranjeros.  Veamos ahora las decisiones de los CEOS del ´30.

En 1933 el presidente Justo envió una misión a Londres al mando del vice, Julito Roca, acompañado por Guillermo Leguizamón (director de una de las empresas de ferrocarriles ingleses que opera en la Argentina), Miguel Ángel Cárcano (diputado y yerno del empresario cervecero Otto Bemberg) y Raúl Prebich (ex gerente de la Sociedad Rural). El 1° de mayo firmaron un convenio, conocido como el Tratado Roca-Runciman que habilitó a que los frigoríficos con capitales anglo-norteamericanos controlaran el 85% de las exportaciones de carne, reservando sólo el 15% a los argentinos siempre que no persigan fines de lucro, es decir, cooperativas. Además aseguró la libre importación de carbón y otras manufacturas inglesas, y el trato benévolo a los capitales británicos.

También se tomó un empréstito por 13 millones de libras esterlinas del que la Argentina sólo recibió 3 millones y medio porque el 73% restante se destinó a compensar utilidades de las empresas inglesas en el país que no habían sido remitidas por falta de divisas.

Otra de las medidas de estos CEOS fue tomada en 1935, luego de que la UCR levantara la abstención y con su vuelta al ruedo político legitimara al gobierno.  Con la ley 12.155 se creó el Banco Central Mixto diseñado de acuerdo a los intereses británicos bajo el asesoramiento de los funcionarios del Banco de Inglaterra, Sir Otto Niemeyer y F. Powell. La entidad tenía a su cargo la emisión monetaria, las políticas cambiaria y  crediticia.

El directorio estaba conformado por un presidente, un vice y doce directores: dos por los bancos extranjeros, tres por los bancos privados nacionales, uno  por el Poder Ejecutivo y uno por el Banco de la Nación Argentina. Los cuatro restantes los elegía la asamblea de accionistas en la que no participaba el Estado a pesar de que aportaba el 50% del capital. Como en la asamblea de accionistas prevalecía la banca extranjera, podía designar entonces seis directores (dos por los bancos extranjeros y cuatro por los accionistas). El Presidente y el Vice eran elegidos por el Poder Ejecutivo en base a una terna proporcionada por los accionistas. Es decir, que la banca extranjera lograba ochos representantes sobre un total de catorce votos y ellos eran los que conducían a la economía argentina.

También se creó el Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias para salvar a los hacendados endeudados que por la crisis no podían levantar sus hipotecas,  y a los bancos que estaban a punto de la quiebra por la cantidad de morosos. El gobierno otorgó 390 millones de pesos haciéndose cargo de las hipotecas y negoció una moratoria a muy largo plazo con los estancieros.

Otra medida fue la conversión de la deuda de la Provincia de Buenos Aires que debiera haber estado a cargo del banco de esa provincia. Sin embargo, el gobierno se la otorgó a la financiera Crédito Industrial y Comercial Argentino. La razón de esta decisión hay que buscarla en que el dueño de esta empresa era Otto Bemberg con estrecha relación con Pinedo, el ministro de Hacienda.

En 1936, el Concejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires aprobó las ordenanzas 8.028 y 8.029 por las que se prorrogaron los contratos de la CADE y de la CIADE, las empresas de electricidad con sede en Europa que prestaban ese servicio y que integraban el grupo SOFINA. A partir de ese año adoptaron el nombre de CHADE. Estas empresas habían firmado convenios en 1907 y 1912 respectivamente por cincuenta años que preveían la incorporación a las tarifas de un 2% anual de amortización sobre el capital, por lo que al concluir la concesión en 1957 y 1962 los bienes de las empresas pasaban al Estado. Sin embargo, veinte años que se venciera el acuerdo, el grupo SOFINA logró que extendieran la concesión por cuarenta años más, es decir, vencían en 1997 y 2002 respectivamente y además los bienes quedarían en su poder a pesar del pago recibido mediante el 2% de las tarifas. En la investigación realizada en 1943 se estableció que las ordenanzas se lograron mediante el soborno a la mayoría del Concejo Deliberante, al jefe del Partido Radical, ministros y senadores. Además, el ex ministro de Hacienda, Alberto Hueyo, era accionista de la CHADE, y Federico Pinedo, había sido consejero jurídico y técnico de la empresa. Con una parte de ese  dinero, la UCR construyó su sede de la calle Tucumán y con la otra financió la campaña política de 1937.

Por último, el presidente Justo tuvo tiempo para ayudar a los amigos en desgracia porque por la crisis no podían mantener sus palacetes. Fue así que el Estado compró la quinta Unzué que luego fue la Residencia Presidencial, hoy terrenos de la Biblioteca Nacional; el palacio Errázuriz, hoy Museo de Arte Decorativo y el palacio Anchorena, frente a la Plaza San Martín, hoy dependencia de la Cancillería.  

Es claro que no funciona el razonamiento de que “porque tienen plata no van a robar”. Acumular es una costumbre que tienen aquellos que creen que la razón de la vida es hacer negocios.

Fuentes

    • Galasso, Norberto. Historia de la Argentina. Desde los pueblos originarios hata el tiempo de los Kirchner. Tomo II. Editorial Colihue. Bs. As. 2012

 

  • Uno por por uno: estos son los ministros del gabinete de Macri.

 

http://www.clarin.com/politica/ministros-Gabinete-Macri_0_SJIhCyFvQl.html

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