CUANDO PERÓN DESCUBRIÓ “EL SECRETO DE LA OLIGARQUÍA”

El historiador Norberto Galasso, en su libro Perón, formación, ascenso y caída (1893-1955) Tomo I, explica cómo fue posible que Juan D. Perón revirtiera el funcionamiento económico de la Argentina y pudiera redistribuir la riqueza de manera tal que la mayoría del pueblo trabajador disfrutara de beneficios que hasta entonces no había recibido.

Escribe Galasso:

“En estos cambios del ’46 en adelante, desempeña un rol fundamental ese personaje oculto que constituye una de las claves de nuestra historia argentina: la renta agraria diferencial. Es decir, la superutilidad realizada al ser vendida nuestra producción agropecuaria en el mercado mundial, en razón de los bajísimos costos de producción derivados de las excepcionales condiciones de fertilidad de las praderas pampeanas y las óptimas condiciones climáticas.

Raúl Scalabrini Ortiz calculaba que el costo del kilo de carne producido en la Argentina era cinco veces menor al costo del kilo de carne producido en Francia. Federico Pinedo estimaba que la diferencia era aún mayor: ocho veces. De aquí resulta que, en condiciones normales, los precios obtenidos por nuestras exportaciones redituaban, además de una utilidad normal, una superutilidad o renta diferencial de magnitud importantísima, con la cual se podrían haber echado las bases de un enorme desarrollo industrial (acero, automotores, etcétera). Sin embargo, la historia argentina no toma ese curso: gran parte de esa renta diferencial era captada por las empresas extranjeras, preferentemente británicas, en las diversas etapas que iban desde el lugar de producción hasta el lugar de consumo: transporte ferroviario, silos, seguros, frigoríficos, puertos, consorcios exportadores de cereales, transporte marítimo.

A las utilidades obtenidas en cada etapa, se agregaba la venta final por debajo del precio del mercado mundial, subsidiando así a los consumidores británicos (los trabajadores ingleses aumentaban su salario real sin que los empresarios debiesen aumentarle los salarios nominales, una de las más importantes razones de la domesticación de los partidos obreros de los países centrales), y compartiendo así, los productores argentinos y el Imperio, ese privilegio otorgado por la naturaleza. (…) Esto significa que gran parte de esa renta diferencial era extraída a la Argentina por el Imperio Británico, el cual se aseguraba el saqueo colocando a sus abogados en los ministerios o incluso en la presidencia de la Nación”.

Galasso sostiene que una gran parte de esa renta les quedaba a los productores locales y era la que permitía los grandes viajes a Europa y el derroche de dinero que nunca reinvertían en el país. Después agrega:

“Difícil resulta saber quién fue el hombre del nuevo gobierno que comprendió la importancia de esa renta diferencial y que en la apropiación total o parcial de la misma residía la base para un país distinto. (…) Por ahora debemos contentarnos con afirmar que los organismos creados entre marzo y junio de 1946 llevan el propósito de actuar sobre esa masa de riqueza. De ello, no parece existir duda.

(…) Para apoderarse de una parte de esa renta diferencial se necesita que el Estado coloque su mano sobre el negocio agropecuario, es decir, que controle o influya decididamente en las diversas etapas que van desde la cría y engorde del ganado, así como la siembra y cosecha del cereal, hasta su colocación en el mercado mundial, pasando por el crédito, el transporte terrestre, los silos, los frigoríficos, los seguros, la comercialización y el transporte marítimo”.

Por último, Galasso sostiene que el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) jugó un rol fundamental en la captación de esa renta diferencial, regulando a las cuatro grandes casas cerealeras, comprando al productor a precios mejores respecto a los que pagaban los consorcios y vendiendo al exterior discutiendo precios, lo que le permitió quedarse con una buena parte de esa renta que luego redistribuyó. “El sector intermediario –sostiene Perón– era un tumor que estaba allí, absorbiendo la mayor parte de la vida de todos los demás tejidos de la economía argentina. Cortamos eso, sacamos el tumor y pusimos la cánula: la cánula ahora es el IAPI”.

Fuente:

  • Galasso, Norberto. Perón. Formación, ascenso y caída (1893-1955). Tomo I. Ediciones Colihue. Bs. As. 2015.

3 thoughts on “CUANDO PERÓN DESCUBRIÓ “EL SECRETO DE LA OLIGARQUÍA”

  • 23 abril, 2017 at 7:29 pm
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    Hola Araceli. ¿Cuáles son las cuatro grandes cerealeras que cita Galasso?

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  • 23 abril, 2017 at 8:53 pm
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    Casi podría jurar que el 50 % de la población argentina, de 2017 desconoce absolutamente a quienes votaron en 2015.

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  • 25 abril, 2017 at 6:16 pm
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    Araceli: Cada vez que leo uno de tus informes y recopilación de datos de la Historia, me parece que retorno a mi etapa juvenil cuando cursaba el Profesorado de Geografía en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UNLP. Me agrada mucho recrear lo que mis profesores me daban tanto en Historia Argentina, Geografía humana, Geografía Económica Argentina, Geografía Regional Argentina etc Cuantos temas interesantes para analizar, cuantas carencias de los ciudadanos de a pie en tomar conocimiento pleno de donde surgió la idea y que era buena de las retenciones al Agro.
    Hay algo que a veces conversamos con ex compañeros de cursada y es que no se cobra ningún Impuesto o Renta al uso o mal uso de los suelos que son de propiedad de todos los ciudadanos.
    Se depreda, se contaminan, se abren nuevos canales de drenaje y se pierden hacia el océano cantidades inmedibles de fertilizantes que se originan naturalmente en la actividad agrícola, la degradación de los suelos es algo que no se penaliza y ni que hablar de los productos herbicidas que golpean al hombre causándoles cáncer u otras enfermedades terminales.
    Me da mucho gusto poder ser una de tus lectoras. Mis saludos

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