CUANDO PERSIGUIERON A PERÓN (Parte I): HIPOCRESÍA, SIMULACIÓN Y CINISMO

De forma muy parecida a lo que hoy sucede con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y varios de sus funcionarios, hace poco más de 60 años, el gobierno de facto instaurado luego del golpe de estado de 1955, desató una campaña en contra del presidente constitucional derrocado, Juan D. Perón, que había  partido a un exilio obligado. El objetivo fue desacreditarlo con toda clase de acusaciones que intentaron probar y nunca lo consiguieron. Para ello contaron con los diarios y los noticieros en los cines, que difundían escenas montadas por los mismos acusadores: desde búnkers secretos y exposiciones de joyas y de propiedades, hasta calumnias de su vida privada.

El mismo Perón lo relató en su libro La fuerza es el derecho de las bestias, en la parte que él títuló“El capítulo de la infamia”:

“Las calumnias y las infamias de la tiranía, además de encerrar en sí la confesión de una mentalidad y de una idiosincrasia, evidencian un designio inocultable: buscan, mediante la simulación investigativa, disminuir el prestigio de Perón y restarle predicamento en las masas, populares, apropiarse de todos sus bienes y ´levantarse con el santo y la limosna´.

Me satisface, empero, que esta gente descargue sobre mí toda su infamia. Así la historia sabrá algún día con qué clase de canallas tuve que vérmelas. Me apena, en cambio, la persecución injusta y despiadada de los hombres de mi Movimiento.

La deshonestidad de la tiranía llega a límites inconcebibles en las investigaciones que simula realizar. No han titubeado en falsificar o alterar el texto de cartas y documentos, como asimismo ocultar otros.  Cuando se trata de un documento, dan a la publicidad fragmentos del mismo en la parte que puede prestarse a comentarios peyorativos, ocultando maliciosamente el resto; en otros casos lo han simulado todo para lograr efectos publicitarios.

Afirmo que esta tiranía oligárquica es un gobierno de hipócritas simuladores. (…) Comenzaron declarando que ´no había ni vencedores ni vencidos´ y que ellos representaban a la ´libertad´, y en las cárceles argentinas, en los buques y campos de concentración se encuentran varios miles de personas detenidas sin causa ni proceso, carente de toda garantía. La forma de sus investigaciones son medievales: se detiene a la persona y luego se investiga.

Hablaron luego de su ´respeto a la majestad de la justicia´, y a renglón seguido expidieron un decreto destituyendo a la Corte y formando a ´dedo´ una nueva, al tiempo que expulsaban a los jueces y los reemplazaban por otros a placer.

(…) Enfáticamente invocaron ´la sagrada libertad de prensa´, y al día siguiente ocuparon con policía y tropas todas las redacciones de diarios y revistas, como asimismo las estaciones de radio y televisión, donde colocaron oficiales del Ejército como interventores. De todas ellas sale hoy la voz del amo en formación de parada, a paso de desfile, perfectamente uniforme y enérgica, a gusto de la tiranía oligárquica.

El respeto de la  propiedad privada fue uno de sus temas, pero ellos designaron en seguida unos cuantos tenientes que, al frente de bandas armadas, se dedicaron al saqueo de nuestras casas, violentándolo todo, para apoderarse de algo con qué justificar después lo que agregaron para esas exposiciones con que ridiculizaron su propaganda.

En fin, esta tiranía oligárquica, además de la ignorancia prepotente de esta clase de tiranías, tiene la hipocresía, la falsedad y el cinismo de la simulación.

Comprenderán muchos así la fábula de las joyas de Eva Perón y los tesoros de Perón. ¡Todo teatro! Simulación pura, falsedad en todo. Una especie de truco contra la dignidad ajena, realizada por los que no conocen la dignidad.

Pero sus trucos resultaron mal, porque los ´investigadores´ resultaron unos ignorantes. Así, al día siguiente de ocupar la Casa de Gobierno, salió en los diarios dirigidos por la Secretaría de Informaciones y Prensa de la Presidencia de la República la primera bomba: Perón había dejado olvidados en el cajón de su escritorio veinte millones de dólares en billetes. Es de imaginar cómo sería el cajón de ese escritorio, que contenía  nada menos que doscientos mil billetes de cien dólares (porque los de mil dólares son de muy escasa circulación). Para tener una idea, bastaría imaginar lo que es un libro de doscientas mil hojas: un volumen aproximado a los dos metros cúbicos. ¡Flor de cajoncito! Este el inconveniente: que los ´investigadores´ no hayan visto nunca un millón de dólares en billetes.

Después se denunció algo que no resultó menos ridículo: el departamento subterráneo del edificio de ALEA, que se puso en exposición pública, y resultó ser al final un modesto refugio antiaéreo, vulgar y silvestre, como lo disponen las nuevas reglamentaciones para las grandes construcciones en las grandes ciudades. Ellos, marinos y militares, no sabían y creyeron que se trataba de una moderna catacumba destinada a encerrar allí a quién sabe qué clase de tesoro. Los curiosos que concurrieron a visitarlo con la idea de encontrar allí algo miliunochesco, salieron defraudados. ´Indudablemente, estos marinos y militares no tienen imaginación para mentir´, fue el comentario”. Continuará.

Mirá el video de la noticia difundida en 1955, en los noticieros de los cines con el título “Refugio Secreto”:

https://www.youtube.com/watch?v=JGP5v0p5164

Fuentes:

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