DÍA DEL PERIODISTA: LA FUNDACIÓN DE LA GAZETA DE BUENOS AYRES

“Rara felicidad de los tiempos en que se puede sentir lo que se quiere y decir lo que se siente” rezaba el lema de La Gazeta de Buenos Ayres, el periódico editado por decreto de la Primera Junta, cuyo primer número apareció el jueves 7 de junio de 1810. Debieron pasar más de cien años para que el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba, en 1938, designara esa fecha como el Día del Periodista.

No había transcurrido un mes de la Revolución de Mayo, cuando el nuevo gobierno decidió contar con un órgano de prensa que difundiera no solamente las noticias, sino también las ideas con que el nuevo gobierno se disponía a conducir a la Nación. “Una exacta noticia de los procedimientos de la Junta, una continuada comunicación pública de las medidas que acuerde para consolidar la grande obra que se ha principiado, una sincera y franca manifestación de los estorbos que se oponen al fin de su instalación y de los medios que adopta para allanarlos, son un deber en el gobierno provisorio que ejerce”.

Preocupados por la transparencia en la gestión, la Junta aclara enseguida que esta comunicación de los actos de gobierno servirá “para que el pueblo no resfríe en su confianza. (…) El Pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos”.

“¿Por qué se han de ocultar a las provincias sus medidas relativas a solidar su unión bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península? ¿Por qué se ha de envolver la administración de la Junta en un caos impenetrable a todos los que no tuvieron parte en su formación?”, son algunas de las preguntas que plantea y enseguida invita a los sabios y hombres ilustrados de las provincias para que envíen sus artículos “al señor vocal Dr. D. Manuel Alberti, quien cuidará privativamente de este ramo”.

Pese a dicha designación, Mariano Moreno fue el alma de La Gazeta que aparecía semanalmente, redactada además por Juan José Castelli y Manuel Belgrano, quien desde hacía tres meses editaba también el Correo del Comercio, una publicación que se ocupaba de la economía y la educación, en una combinación de temas que lejos de ser arbitraria planteaba las necesidades de la época: no era posible desarrollar una nación poblada de analfabetos.

Tan seria era la falta de instrucción que al poco tiempo de la aparición de La Gazeta, la Primera Junta dispuso que los sacerdotes, al término de las misas, convocaran a los feligreses para leerles el semanario porque los principios del nuevo gobierno no llegaban a la campaña “por falta de educación de sus moradores y la miseria en que viven”.

En diciembre de 1810, Moreno fue alejado del gobierno y la redacción de La Gazeta quedó a cargo del deán Gregorio Funes, el prestigioso sacerdote e intelectual cordobés. Después le sucedieron Pedro José Agrelo, Vicente Pazos Silva y Bernardo de Monteagudo, quien dirigió la publicación hasta que por decreto del 25 de marzo de 1812 fue suprimida por el Triunvirato. Los tiempos habían cambiado, las autoridades también y el nuevo gobierno consideró que el pensamiento jacobino de Monteagudo “ponía en riesgo los intereses de la Patria”.

Para entonces, ya casi nadie se acordaba del lema de La Gazeta, ése que convocaba a “sentir lo que se quiere y decir lo que se siente”.

Fuentes:

  • Moreno, Mariano. Escritos Políticos y Económicos. Ordenado y con un prólogo de Norberto Pinero. Talleres Gráficos Argentinos L. J. Rosso. Buenos Aires. 1937.

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