EL FESTIVAL DE LA DEUDA Y LA ALEGRÍA PARA POCOS

Tras la reunión de los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y el de Finanzas, Luis Caputo, con directivos del Banco Mundial, la Argentina recibirá 1.345 millones de dólares en los próximos tres meses que, sumados a los 16.500 millones de los bonos emitidos para pagar a los Fondos Buitres, a los 24.700 millones de títulos en moneda extranjera que colocó el Tesoro Nacional y en moneda local por 237.079 millones (equivalente a 15.300 millones de dólares), además de las letras por el equivalente a  5.800 millones, da un total de 63.645 millones de dólares de deuda en apenas catorce meses de gobierno.

Hace cincuenta años, en 1967, el general Juan Domingo Perón, escribió en La Hora de los Pueblos. Latinoamérica, ahora o nunca:

“Los pretextos para la entrega han sido muchos y muy variados: algunas veces se la cubre con el ´desarrollo´, otras con la ´ayuda para el progreso´, también con la privatización de las empresas estatales, a veces con el aporte de capitales o las inversiones extranjeras, etc. Pero, aunque los pretextos pueden ser muchos, nadie se engaña sobre la verdadera causa, y si la abyección no está en el imperialismo que, al fin y al cabo cumple sus objetivos, recae infamantemente en los que, teniendo la responsabilidad de los destinos  nacionales, son capaces de traicionarlos. No digamos tampoco que esto es nuevo, se lo viene practicando hace ya más de veinte años en todas partes, con los mismos trucos, ante la pasividad culpable y consciente de los responsables y la ruina progresiva de las naciones que llegan a caer en las redes de la conquista y en las trapisondas delictivas de los que la hacen posible.

No es que, como algunos creen y otros sostienen, sea tan difícil de escapar a la trampa tendida por la explotación imperialista, hacia la cual nos impulsa la necesidad o la pobreza. Cuando estas cosas suceden es que media invariablemente el deseo de lucro de los personeros de la entrega, comúnmente encubiertos y disimulados tras un título de ´economistas´. Ellos son los que reciben los beneficios porcentuales, en tanto los países son comprados con promesas tan abultadas como el pretendido valor del dólar que las paga, comparado con el de las caquécticas monedas vernáculas. Cuando esto se produce, nada escapa ya a la trituradora de la explotación, porque los intereses creados comienzan también a hacer lo suyo a través de los intereses personales, las presiones foráneas, las conveniencias políticas o las necesidades sociales, de las que pocos de ocupan con sinceridad”.

Fuentes:

Perón, Juan D. La Hora de los Pueblos. Latinoamérica, ahora o nunca. Instituto Nacional Juan D. Perón. Bs. As. 2008.

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