FRAUDE EN LAS PASO: EN 1957 TAMBIÉN SOÑARON CON LA MUERTE DEL PERONISMO

El retraso en la información del escrutinio en las recientes elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) sobre todo en los distritos que no fueron favorables para el gobierno nacional, como Buenos Aires y Santa Fe, y la cantidad de votos que se están recuperando en el recuento que aún se realiza, nos hace retroceder más de medio siglo.

El 28 de julio de 1957 el gobierno de facto encabezado por el general Pedro E. Aramburu, que dos años antes había derrocado al gobierno democrático de Juan D. Perón, llamó a elecciones de constituyentes para reformar la Constitución aprobada en 1949. El peronismo estaba proscripto, su líder obligado al exilio, y muchos de sus dirigentes en las cárceles.

La orden de Perón fue votar en blanco para no dar legitimidad a una constituyente convocada por un gobierno de facto e ilegítimo. La Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI), liderada por Arturo Frondizi, pese a que manifestó que la convocatoria era ilegal, igual participó intentando cooptar los votos de los peronistas proscriptos también con la mirada en las elecciones presidenciales que se iban a realizar en febrero de 1958. El resultado fue el triunfo de los votos en blanco.

Pasada la elección, el ex diputado peronista John W. Cooke desde su exilio en Chile, elaboró este informe que le hizo llegar a Perón, en el que relató la manipulación y el fraude que el gobierno de facto realizó para demostrar que el peronismo estaba vencido.

Oficialmente el padrón se compone de 9.728.839 ciudadanos. Ya en oportunidad de su confección, varias publicaciones opositoras al gobierno denunciaron la prolija exclusión de electores peronistas. En aquella oportunidad las cifras de exclusiones arbitrarias fluctuaban entre los 250.000 y los 700.000. En la actualidad Frondizi confiesa que “por lo menos 480.000 excluidos eran peronistas”. Mayoría y otras publicaciones hacen ascender el total de los excluidos a 700.000. De este total, una inmensa mayoría es computable al peronismo puesto que las exclusiones fueron cuidadosamente estudiadas sobre zonas electorales reconocidamente nuestras.

En cuanto al porcentaje de votantes, Cooke señaló que “las cifras oficiales han sido tan fluctuantes y contradictorias, que la existencia de un ´fraude novedoso´ es innegable. No ha habido una publicación antigubernista que no denunciase el manoseo del porcentaje, aunque cada una lo interpretas de acuerdo a sus conveniencias. El mismo día de la elección, por la noche, el Ministro del Interior adelantaba que los votantes ascendían al 75%. Los resultados

publicados en los días subsiguientes marcaban un elevadísimo porcentaje de abstenciones en el interior, principalmente en: Corrientes, Santa Cruz, Chaco, Formosa, Río Negro, La Pampa, etc. Estos porcentajes llegaban asta el 70%. Súbitamente los porcentajes se invierten y el escrutinio definitivo indica que no hay provincia (salvo Misiones) que baje del 70% de concurrencia. El porcentaje medio oficial se elevó al 82,05%, y de golpe sobrepasan el 87%.

Enseguida agregó: “El porcentaje dado el día de la elección, favorece la idea del fraude. Por radio se transmitió que a las 12 del día en la Capital Federal había votado el 34%; a las 15 la información oficial elevaba el porcentaje al 51% y pocos minutos después al 72%, para concluir con el 93,5%. Se comunica que en Buenos Aires votó el 95% y en Santa Fe… el 99,64%, cuando una simple proporción de muertos, enfermos, impedidos, etc. hace imposible semejantes porcentajes, que luego se reducen a cifras ligeramente más verosímiles.

Respecto a los votos en blanco, Cooke explicó que “los síntomas y las apreciaciones de la gente de la Argentina –desde los fanáticos sin experiencia, hasta los ortodoxos con experiencia electoral; desde los exaltados, hasta los leales y, aún más, hasta los tibios-; coinciden en que hubo fraude en el recuento de votos en blanco. Las cifras definitivas proporcionadas por el Gobierno nos coloca a la cabeza con 2.115.861, después de haber figurado durante diez días en segundo término. Sin embargo, ellos mismos (en el diario Democracia del 30 de julio) cometieron el ´lapsus´ de deslizar la cifra de más de 2.300.000 a favor del voto en blanco. El secretario de redacción fue automáticamente separado de su cargo como consecuencia de esta filtración. De acuerdo con impresiones que me han hecho llegar algunos amigos está tomando ´cuerpo´ la siguiente hipótesis:

a) La Tiranía prefirió el voto en blanco para tener sobres vacíos y llenarlos luego.

b) Terminado el acto electoral, se comenzaron a dar a conocer los resultados ´fabricados´ con anterioridad.

c) Las marchas y contramarchas en la información se deben a que, al conocerse el porcentaje de votantes, se vio que la abstención había sido grande y por lo tanto no podía contarse con la cantidad de sobres vacíos necesarios para reproducir en las urnas los cómputos ya dados a conocer.

d) Entonces tuvieron que ´inflar´ la concurrencia a los comicios.

E) Para poder arreglar las cosas tuvieron que tomarse mucho más tiempo. De ahí la demora en conocerse los resultados finales.

 f) Corroboran las sospechas del fraude de fondo los comentarios de muchos presidentes de mesa que atestiguan que las cifras de votos en blanco computados era muy inferior a la realidad. Esta hipótesis cobra cuerpo día a día.

Con el voto anuladocontinuó Cooke el saqueo y el fraude fueron totalmente evidentes. Por el informe de muchísimos presidentes de miembros de mesa sabemos que los votos anulados fueron muchísimos. La indignación popular se volcó en la impunidad del cuarto oscuro y la canalla dictatorial se enteró así de cuál era el real juicio del pueblo. Pero los votos anulados fueron tapiados. Los cálculos definitivos consignan 35.956 en todo el país. No hay duda de que esta cifra fue excedida en un solo distrito: Capital Federal. El apoderado del Partido Comunista, Aráoz Alfaro, en la Junta Electoral fundamentó su opinión de que los votos anulados fueron computados como votos en blanco, respetando la voluntad de los electores. Pero su hipótesis no encontró eco, y arbitrariamente los votos anulados desaparecieron de los cómputos.

Teniendo en cuenta las elecciones presidenciales que se aproximaban para febrero de 1958, Cooke señaló entre sus conclusiones:

“(…) La masa es peronista. Una parte de ella, sin embargo puede ser arrastrada a posiciones antiperonistas mediante maniobras que se presenten como ortodoxamente peronistas.

“(…) La Tiranía fomentará la formación de partidos peronistas que nos dividan. Tras el espejismo del partido propio, la ´línea blanda´ arrastrará a muchos peronistas de buena fe”.

(…) Se ha producido, como consecuencia, un resurgimiento de los caudillos que, cortejados por los partidos tradicionales, trafican los futuros votos de nuestra masa, a la que inducirán en engaño presentándole como consignas peronistas las que responden a sus propios intereses”.

“(…) De aquí a febrero, la presión y propaganda sobre el peronismo serán muy intensos, tanto por parte del gobierno ´de facto´ como del frondicismo y ´neo-peronismo´.

“(…) La oligarquía presenta un frente unido, dirigido por hombres expertos e inteligentes que cuentan con todos los resortes del Estado y de toda la propaganda nacional e internacional. Mientras nuestro frente no sea igualmente monolítico, estaremos incapacitados para una batalla decisiva”.

Cualquier parecido con la realidad, no es pura coincidencia.

Fuente:

Correspondencia Perón-Cooke. Tomo I. Carta de John William Cooke a Juan Perón. 28 de agosto de 1957. Granica Editor. Bs. As. 1973.

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