GOLPE EN VENEZUELA: LA ACTITUD COLONIAL DE METERSE EN UN CONFLICTO AJENO

Que los Estados Unidos impulsen un golpe de estado en Venezuela no puede sorprender a nadie porque es parte de su política exterior desde fines del siglo XIX. En cambio, que la República Argentina sea de las primeras naciones en respaldar el derrocamiento de un presidente latinoamericano surgido de elecciones legítimas contradice la larga tradición nacional de no injerencia en los conflictos de otros países, además que quebrar la unidad de la región frente al imperio norteamericano.

¿Sabrá el actual Presidente que hace más de un siglo fue justamente la Argentina la que instaló el principio internacional sobre la condena a las grandes potencias que invadieran a estados pequeños por razones económicas? Fue en 1902, con la Doctrina Drago durante la segunda presidencia de Julio A. Roca, y lo formuló el canciller argentino Luis María Drago como representante del único país latinoamericano que protestó después de que los imperios británico, el alemán y el Reino de Italia bloqueara a Venezuela exigiendo el pago de deudas contraídas. Después también se sumaron al bloqueo Holanda, Bélgica y España. El resultado fue que Venezuela tuvo que entregar Curazao, Aruba y Bonaire que eran parte de su territorio.

En ese conflicto, Estados Unidos no intervino más que como mediador, a pesar de que en 1823 había proclamado la Doctrina Monroe que sostenía que ante cualquier intervención de naciones europeas en América Latina sería visto como un acto de agresión por lo que Estados Unidos se veía obligado a intervenir. En ese tiempo fue la respuesta norteamericana a la amenaza de la restauración monárquica en Europa y el establecimiento de la Santa Alianza tras las guerras napoleónicas.

Pero en 1904, cuando el bloqueo a Venezuela, las cosas habían cambiado. Estados Unidos había aumentado su poder en América igual que sus intereses. Por eso, el presidente Teodoro Roosevelt hizo una enmienda a la antigua doctrina y declaró que si un país latinoamericano y del Caribe, situado bajo su influencia, amenazaba o ponía en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno de los Estados Unidos estaba obligado a intervenir en ese país para reordenarlo, restableciendo los derechos y el patrimonio de su ciudadanía y sus empresas. Esta declaración se conoció como el Corolario Roosevelt y abrió las puertas a la intervención norteamericana y al fortalecimiento del neocolonialismo en los países de la América del Sur y el Caribe durante el siglo XX hasta el presente.

Hoy Venezuela es el noveno exportador de petróleo del mundo y la primera reserva más grande de crudo pesado, y Estados Unidos compra el 65% de las exportaciones venezolanas. Es claro cuál es el interés norteamericano para intervenir.

Lo que no se entiende es cuál es el beneficio para la Argentina, sobre todo teniendo en cuenta las consecuencias que resultaron de ir a meterse en un conflicto ajeno hace menos de 30 años, cuando el entonces presidente Carlos Menem, para lograr el favor de los Estados Unidos que nunca consiguió, envió tropas sin que nadie se las pidiera a la Guerra del Golfo en la Operación Tormenta del Desierto, luego de que Irak invadiera a Kuwait. El resultado fueron los atentados a la embajada de Israel en 1992 y a la AMIA dos años después, que todavía marcan la política nacional.

¿Los beneficios? La participación de las tropas nacionales en un desfile conjunto de las fuerzas vencedoras. Y nada más. Porque no cambiaron sustancialmente las relaciones bilaterales con Estados Unidos, ni llegaron inversiones de ese país, ni se modificó el tratamiento de la deuda externa. Esperanzas vanas que el actual Presidente insiste en repetir sin aprender de la historia colonial de la República Argentina.

Fuentes:

  • Ramos, Jorge Abelardo. Historia de la Nación Latinoamericana. Peña Lillo. Ediciones Continente. Buenos Aires. 2011.
  • La política exterior argentina ante conflictos internacionales: los casos de la Guerra del Golfo Pérsico y del Showdown estadounidense en Afganistán. En http://sedici.unlp.edu.ar>Ponencia.

 

 

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