LA CGT, DE AMAGUE EN AMAGUE

A comienzos de este mes y después de amagar en diez oportunidades, una vez más el triunvirato que conduce a la CGT anunció un paro general en “una fecha a decidir” en la segunda quincena de marzo, al tiempo que reconocieron que unos 400 mil trabajadores, formales e informales, quedaron desocupados desde la asunción del presidente Mauricio Macri. Esto quiere decir que, tomando una familia tipo de 4 integrantes, hoy existen 1.600.000 personas que la están pasando muy mal. Sin embargo, la CGT sigue dudando ante el reclamo de sus representados que, además, vieron su salario depreciado con la devaluación inicial, una inflación que no cesa de aumentar y el encarecimiento permanente de los artículos de primera necesidad frente a un techo del 18% para las próximas paritarias de acuerdo a lo expresado por las autoridades.

Veamos la historia de la central sindical para encontrar algunos datos que nos puedan ayudar a dilucidar  la actitud dubitativa de la actual CGT.

La Confederación General del Trabajo (CGT) nació el 27 de septiembre de 1930 cuando se unificaron la Unión Sindical Argentina (USA) integrada por anarquistas y la Confederación Obrera Argentina formada por socialistas. Cinco años después se dividireron . Los socialistas y comunistas crearon la CGT-Independencia, y los anarquistas  la CGT-Catamarca, que en 1937 refundó la antigua USA.

En 1942, la central obrera volvió a partirse en la CGT-1 dirigida por José Domenech que incluía a los ferroviarios socialistas, y la CGT-2, liderada por Francisco Pérez Leirós de tendencia comunista, que agrupaba a los sindicatos de la construcción, la carne, los gráficos y la Confederación de Empleados de Comercio cuyo secretario general era Ángel Borlenghi, luego ministro del Interior en el gobierno de Juan D. Perón. Con la llegada de Perón a la secretaria de Trabajo y Previsión, las dos CGT y la USA se unificaron y se sumaron a la jornada del 17 de Octubre de 1945.

Con el derrocamiento al gobierno peronista, la CGT fue intervenida por el gobierno de facto autodenominado “Revolución Libertadora” y el movimiento sindical protagonizó la resistencia a partir de las 62 Organizaciones Gremiales Peronistas.

Con el golpe de estado de 1966, tras la caída de Arturo Illia, se produjo una nueva fractura en la CGT. El sindicalismo peronista tradicional acompañó a la dictadura del general Juan Carlos Onganía con la intención de llevar a adelante “un peronismo sin Perón”, liderado por Augusto T. Vandor. En oposición surgió un nuevo sector conformado por dirigentes peronistas de izquierda agrupados en la CGT de los Argentinos, con la conducción de Raimundo Ongaro , que tuvo protagonismo en el Cordobazo de mayo de 1969 y que asestó un duro golpe a Onganía.  El encarcelamiento de los principales dirigentes de esta central la llevó a su desaparición a comienzos de la década del ´70.

Al principio de esa década aparecieron en la escena grupos guerrilleros, entre ellos Montoneros, que se enfrentaron a los dirigentes dialoguistas con la dictadura. En 1969 fue asesinado Vandor, una año después José Alonso, hasta que en 1973 la CGT volvió a unificarse bajo la conducción de Ignacio Rucci, quien también fue asesinado en 1973 a los pocos días de que Perón fuera electo presidente por más del 60% de los votos.

Tras el golpe de estado de 1976 otra vez volvió a dividirse la CGT. Por un lado, la CGT-Azopardo, liderada por Jorge Triaca (padre del actual ministro de Trabajo), mantuvo  una actitud conciliadora con la dictadura, y la CGT-Brasil al mando del cervecero Sául Ubaldini que se opuso con paros y movilizaciones.

Con el regreso a la democracia en 1983, Ubaldini se transformó en líder de la CGT y en el principal referente de la oposición con un peronismo dividido después de su primera derrota electoral de su historia. A partir de 1989, con Carlos Menem en el gobierno, otra vez se dividió la CGT. Por un lado la CGT-San Martín que apoyaba al menemismo liderada por Luis Barrionuevo, y la CGT-Azopardo conducida por Ubaldini que se oponía a las políticas neoliberales y a la flexibilidad laboral. En 1992 se conformó la Confederación de Trabajadores Argentinos (CTA) integrada por los docentes de CTERA y los estatales de ATE quienes se desligaron de la CGT. También entonces nació la Corriente Clasista y Combativa liderada por Darío Santillán, representante del sindicalismo clasista no peronista.

Con el gobierno de De la Rúa, los sectores que habían apoyado al menemismo formaron la CGT oficial, conducida por Rodolfo Daer, e integrada por “los gordos”: Oscar Lescano (Luz y Fuerza), Armando Cavalieri (Comercio), West Ocampo (Sanidad), Barrionuevo (Gastronómicos). Para entonces se habían convertido en “sindicatos-empresas” luego de participar en la administración de las nuevas empresas privatizadas. En el 2000 otra vez se fracturó la CGT con el Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA) conducido por el camionero Hugo Moyano y el titular de la UTA, Juan Manuel Palacios quienes se opusieron a la ley de reforma laboral conocida como “Ley Banelco” y a las políticas neoliberales del gobierno de la Alianza.

En 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia, existían tres centrales sindicales: la CGT oficial de Rodolfo Daer, la CGT disidente de Moyano y la CTA de Víctor De Gennaro. Moyano se convirtió en actor importante en la modificación del vínculo entre el estado nacional y los sindicatos y apoyó el nuevo modelo propuesto por el Poder Ejecutivo.  En 2004 se unificaron las dos CGT bajo la conducción de un triunvirato con un año de mandato,  formado por Moyano, José Luis Lingieri (Obras Sanitarias) y Susana Rueda (Sanidad) la primera mujer en acceder a la conducción de la central sindical. En julio de 2005,  Moyano fue elegido como nuevo secretario general y fue reelegido tres años después, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Entonces, fue Barrionuevo quien volvió a dividir a la CGT, creando la CGT “Azul y Blanca” en claro enfrentamiento con Moyano y con el gobierno. En 2012, por diferencia con la presidenta Kirchner, Moyano quedó al frente de la CGT disidente y Antonio Caló fue elegido secretario general de la CGT oficial.

Durante el gobierno de Néstor Kirchner y el primero de Cristina Fernández, la CGT no convocó a ningún paro. Pero, a partir de 2012, las relaciones entre Moyano y la Presidenta se enturbiaron luego de que los sindicalistas no obtuvieran lugares en las listas legislativas en las elecciones de 2011 en la que fue reelegida Cristina por más del 54% de los votos.

A partir de 2012, cinco paros se sucedieron en su mayoría reclamando la actualización del mínimo imponible para el impuesto a las ganancias, a pesar que en la paritarias los acuerdos salariales se cerraban por encima del índice de inflación.

En 2016, con Macri en el gobierno, la CGT se unificó bajo la conducción del actual triunvirato. De los tres, dos son legisladores por el Frente Renovador liderado por Sergio Massa: Carlos Acuña, hombre de Barrionuevo,  y Héctor Daer, hermano de Rodolfo, quien encabezó la CGT reconocida por Menem entre 1996 y 2002. El tercero, es Juan Carlos Schmid, un hombre de Moyano.

En la composición de este triunviro habrá que buscar, a la luz de los datos de la historia, las razones de tanta duda y tanto amague.

Fuentes:

  • Diez, Clarisa. Néstor Kirchner y la CGT de Moyano. Universidad Nacional de Rosario. Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales.

http://rephip.unr.edu.ar/bitstream/handle/2133/6224/Tesina%20Clarisa%20Diez.pdf?sequence=3

  • Breve Historia del Movimiento Obrero Argentino. Periódico de la CGT.

http://www.periodicocgt.com.ar/pasado.html

 

One thought on “LA CGT, DE AMAGUE EN AMAGUE

  • 4 marzo, 2017 at 2:41 am
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    No hay que hurgar mucho,solo ver como viven ,como se convirtieron en empresarios y bajo que gobiernos…con Cristina no tuvieron éxito por eso le hacían la guerra…

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