LA REBAJA A LOS JUBILADOS Y EL FMI: OTRA VEZ SOPA

El gobierno nacional calificó como “un error técnico” su decisión de modificar la fórmula con que se calcula el aumento a los jubilados que redundó en una rebaja en el monto que perciben. Luego, trató de minimizar la cuestión afirmando que se trataba “nada más que de 20 pesos”. Pero lo que no informó es que la baja en el índice de movilidad jubilatoria fue una de las  recomendaciones que el Fondo Monetario Internacional (FMI)  hizo en el informe de revisión de la economía argentina publicado en noviembre del año pasado.

Algo que no sucedía desde 2006, luego de que el presidente Néstor Kirchner decidiera pagar en forma anticipada la deuda de 9.810 millones de dólares que la Argentina mantenía con ese organismo, para evitar su injerencia en la economía nacional y sus reclamos y exigencias a la hora de negociar acuerdos de financiación de los vencimientos, presión que sufrieron todos los presidentes desde 1955 en adelante.

Juan Domingo Perón lo explica con mucha claridad: “Cuando en 1946 me hice cargo del Gobierno, la primera visita que recibí fue la del presidente del Fondo Monetario Internacional, que venía a invitarnos a que nos adhiriésemos al mismo. Prudentemente, le respondí que necesitaba pensarlo, y en seguida destaqué a dos jóvenes técnicos de confianza del equipo del Gobierno para investigar a este ´monstruo tan peligroso´, nacido, según tengo memoria, en los sospechosos acuerdos de Brenton Woods. El resultado de ese informe fue claro y preciso. En síntesis, se trataba de un nuevo engendro putativo del imperialismo”.

Después, se refiere a las “áreas monetarias”,  que nacieron en el mundo luego de que se abandonara el patrón oro, con el pretexto de dar respaldo a las monedas de los países pobres de reservas de ese metal. Hasta después de la Primera Guerra Mundial existió el “área esterlina”, que cobijó monedas débiles gracias al oro de Inglaterra. Pero cuando Gran Bretaña tuvo problemas para sostener su área monetaria, quiso salvarse creando el Banco Central de Inglaterra y declarando que el área esterlina que antes estaba garantizada por el oro de Inglaterra, ahora lo sustentaba el Imperio inglés.

Pero para entonces Estados Unidos había acumulado casi el 80% del oro del mundo y dictó una ley fiduciaria que establecía que quien presente un dólar en el Banco de la Reserva Federal recibiría su equivalente en oro, promesa que nunca se cumplió, pero permitió el nacimiento del “área dólar” y desde entonces esa moneda es  el patrón de cambio en el mundo occidental desplazando a la libra esterlina. Wall Street empezó a fijar el valor de la onza troy, la unidad de medida imperial británica,  por el dólar americano sobrevalorado, lo que le permitió cobrar un canon en todas las operaciones en las que interviniera la nueva moneda de cambio.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la pérdida en las reservas de oro de Estados Unidos amenazó la existencia del “área dólar”, tal como le había sucedido antes a Gran Bretaña con la esterlina. Buscaron crear un instrumento para consolidar el dólar y así nació el Fondo Monetario Internacional, donde participaron la mayoría de los países occidentales, comprometidos mediante una contribución. Desde este organismo se fijaron no sólo la política monetaria, sino también los factores ligados a la economía de los asociados.

“He aquí algunas de las razones (aparte de muchas otras) por las cuales, el gobierno justicialista de la República Argentina no se adhirió al FMI –explica Perón-. Para nosotros, el valor de nuestra moneda lo fijábamos en el país, como también nosotros establecíamos los cambios de acuerdo con nuestras necesidades y conveniencias. Para el intercambio internacional recurrimos al trueque, y así nuestra moneda real fueron nuestras mercaderías. Ante el falseo permanente de la realidad monetaria internacional y las maniobras de todo tipo a que se prestaba el insidioso sistema creado, no había más recurso que hacerlo así o dejarse robar impunemente”.

Después, afirma: “Ha pasado el tiempo, y en casi todos los países adheridos al famoso FMI se sufren las consecuencias y se comienzan a escuchar las lamentaciones. Este Fondo, creado, según decían, para estabilizar y consolidar las monedas del ´mundo libre´, no ha hecho sino envilecerlas en la mayor medida. Mientras tanto, los Estados Unidos se encargaban a través de sus empresas y capitales, de apropiarse de las fuentes de riqueza en todo los países donde los tontos o los cipayos le daban lugar, merced a su dólar ficticiamente valorizado con referencia a las envilecidas monedas de los demás”.

Por último, asegura que la única manera de modificar la relación de fuerza es con la unidad de Latinoamérica, porque “el imperialismo sabe que nuestros territorios representan la fuentes de las mayores reservas de alimentos y materias primas, que en un mundo superpoblado y super industrializado serán las causas de muchas de las luchas futuras. Es natural entonces que su codiciosa mirada esté dirigida también hacia nosotros, lo que explica en cierta medida las causas por las cuales el imperialismo, como sus agentes vernáculos, siguen sosteniendo la necesidad de que nos reduzcamos a continuar siendo un país de pastores y de agricultores, aun cuando el mundo comienza ya a entrar en la etapa postindustrial, y sean ellos los que lo hagan, y no nosotros”.  

Y ¿por qué insistía tanto con la unidad del continente? Para que no sucediera lo que ocurrió en Europa. Perón decía que “para Estados Unidos es indiferente el lugar, si un gobierno les crea dificultades, negocia con otro y aún se permite jugar al uno otro para alcanzar mejores condiciones. La General Motors quiso instalarse en Estrasburgo, y como el general De Gaulle le puso problemas, se fueron a Alemania. La Ford había pensado en Thionville, y como el gobierno no estaba de acuerdo se fue a Bélgica. La Philips Petroleoum, que prefería Burdeos, se estableció en Benelux”.

Esto que Perón escribió en 1967, vuelve a ser realidad en la Argentina y en Latinoamérica. Después de más de una década de no sufrir las presiones del FMI, otra vez se volvió a la vieja supervisión de ese organismo con la excusa de retornar al mercado de capitales. Por eso otra vez, aún en un año electoral, el gobierno cede a las presiones que siempre terminan perjudicando a las grandes mayorías, en este caso a los jubilados.

Fuentes:

 

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