LA VIEJA HISTORIA DEL FRAUDE EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

A la demora en la carga de datos en los comicios del domingo pasado se sumaron las denuncias de que en alrededor de 270 mesas en diferentes municipios favorables a Unidad Ciudadana las actas muestran cero votos para esa fuerza política, al tiempo que muchos electores aseguran que en esas urnas depositaron su voto en favor de Cristina Fernández de Kirchner. Ya no se trataría de una “picardía”, como sostuvo alguna candidata, sino de un delito.

Hace dos semanas, El Presente de la Historia había advertido sobre la posibilidad de fraude en las elecciones en la provincia de Buenos Aires. Hoy proponemos reflexionar con este fragmento del historiador Félix Luna de su libro Fuerzas Hegemónicas y Partidos Políticos:

El fraude de la década de 1930 significaba dar vuelta el reloj de la historia, imaginar un país anterior a la Ley Sáenz Peña, suponer que se podía regresar impunemente a los tiempos de Roca.

En esta suma de transgresiones, el mayor responsable fue el conservadorismo de la provincia de Buenos Aires. El inesperado triunfo radical del 5 de abril de 1931, en elecciones convocadas por Uriburu con el convencimiento del triunfo conservador, anunció lo que habría de ser la política del futuro en el primer Estado argentino. Uriburu anuló los resultados y quedó claro que ninguna fórmula de signo conservador tendría viabilidad en el país si en la Provincia no se montaba un sistema de distorsión electoral permanente. Así ocurrió. Cuando la UCR salió de la abstención y presentó lucha, los comicios bonaerenses se constituyeron en una afrenta a la ciudadanía. Algunas elecciones han quedado en la memoria de los argentinos como especialmente violentas o falsificadas: tal la que llevó a Fresco a la gobernación (1935), la de Barceló (1940) o la de Moreno (1941). La década de 1930 está identificada en el recuerdo como la era del fraude; aunque los mayores fueron perpetrados en la provincia de Buenos Aires, bien que en otros distritos también se cometieron irregularidades mayúsculas, especialmente en Santa Fe y Mendoza.

Pero la expulsión de fiscales, los vuelcos de padrones, la intimidación de opositores, la sustitución de urnas, la falsificación de actas y los hechos de violencia tuvieron, en general, como principal escenario al primer Estado argentino. Y como beneficiarios primarios a los conservadores.

Es de destacar que en 1936, por iniciativa del diputado conservador Carlos Alberto Pueyrredón, se sancionó la ley 12.298 que modificaba el sistema de mayoría y minoría establecido por la ley Sáenz Peña en la elección de electores presidenciales; es decir que en cada distrito (provincias y Capital Federal) el candidato presidencial perdedor no obtendría electores por la minoría. La modificación obedeció a un cálculo de aritmética electoral para evitar que la UCR, sumando los electores que lograría por mayoría en varios distritos más los que podía recibir como minoría en otros, lograra prevalecer en el Colegio Electoral que en 1937 designaría al sucesor del presidente Justo. La iniciativa de Pueyrredón fue denunciada por la oposición como una forma más del fraude, pero el Congreso la convirtió en ley y el nuevo sistema se usó en 1937 (elección de Ortiz-Castillo) y en 1946 (elección de Perón-Quijano).

(…) El conservadorismo no repudió y por el contrario, fue el organizador, beneficiario y justificador del fraude, calificándolo de ‘patriótico’. En la antología del cinismo político argentino se recuerda la frase de Uberto Vignart, conservador de La Plata, cuando alardeó en pleno Congreso de la Nación: ‘¡Soy el diputado más fraudulento del país!’ entre las risas despreocupadas de sus correligionarios…

Muchos años han pasado desde entonces y es posible que no se tenga actualmente una cabal noción de la gravedad de los daños causados por la reiteración del fraude. No tanto por truncar resultados o impedir mañosamente que el partido mayoritario llegara al poder, sino porque su repetición quitó frescura y atracción a la idea misma de la democracia. Si democracia era esa farsa electoral, si lo eran esas solemnes declaraciones de los más altos personajes de la vida nacional negando su existencia, ¿para qué defenderla? Así fue ocurriendo que, en los últimos años de la década de 1930 y primeros de la siguiente, muchos jóvenes se sintieron atraídos por las propuestas totalitarias triunfantes en Europa y se convirtieron en terreno abonado para cualquier aventura. Por otra parte, el fraude también contaminó al radicalismo en su vida interna, como una plaga que se extendiera a todos los campos”.

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One thought on “LA VIEJA HISTORIA DEL FRAUDE EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

  • 19 agosto, 2017 at 8:54 pm
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    Mientras avanza el escrutinio definitivo, aparecen votos que faltaban y denuncias de fraude que involucran a Cambiemos
    En 10 provincias concluyó el recuento definitivo de votos y en la mayoría perdieron los candidatos de Cambiemos. Y a medida que avanza el recuento en provincia de Buenos Aires siguen apareciendo votos robados y denuncias contra personajes de Cambiemos involucrados en las maniobras de fraude.
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