MACRI CITÓ AL PADRE MUGICA PERO HABLÓ DE SU PROPIO PENSAMIENTO

Una vez más el presidente de la Nación, Mauricio Macri, apeló a las citas peronistas en el relanzamiento de la campaña de Cambiemos durante la presentación del Programa Casas de Encuentro Comunitarias en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, un distrito de la Tercera Sección Electoral en el que ganó por mucha diferencia la candidata de Unidad Ciudadana, Cristina Fernández de Kirchner.

“El padre Mugica —aseguró— que tiene mucho que ver con esto (las villas), nos decía: ‘hay que trabajar juntos’, y eso es lo que nosotros sentimos, que si trabajamos juntos, que si los apoyamos a ustedes, con esa historia de tantos años que tienen, vamos a tener continuidad en la lucha contra la pobreza”.

Al igual que otras veces, Mauricio dio vuelta un concepto para sostener todo lo contrario del significado original. Ya lo había hecho el 1° de Mayo pasado, cuando frente a dirigentes sindicales y militantes de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) citó a Juan Perón sosteniendo que “cada uno debe producir por lo menos lo que consume”, en un pedido de mayor productividad a los trabajadores, cuando en realidad Perón dirigió esa frase al sector del que él forma parte y que se enriquece a costa del esfuerzo de los que trabajan.

Esta vez le tocó al padre Carlos Mugica, asesinado el 11 de mayo de 1974 a la salida de la iglesia de San Francisco Solano en Villa Luro, donde acababa de celebrar una misa. El sacerdote nunca pronunció ese pensamiento. Por el contrario, era duro e inflexible con el sector que el presidente representa porque entendía que para combatir a la pobreza era necesario realizar un cambio estructural y redistribuir la riqueza: “Las famosas leyes económicas, de las cuales se ha hablado tanto, son leyes que a lo mejor hoy hay que criticar desde las bases, porque el principio que las fundamenta es falso, porque es el principio del lucro. Cuando el gobierno dice que aumenten los salarios, los empresarios dicen que ya no pueden aumentar un peso más porque, claro, los 800 mil pesos de sueldo que ellos tienen son intocables. Porque nadie se pone a cuestionar la tajada que, desde ya, se supone corresponde al empresario”.

En Peronismo y Cristianismo, escrito durante la llamada Revolución Argentina —dictadura cívico-militar entre 1966 y 1973 en la que gobernaron de facto los generales Juan Carlos Onganía, Roberto Levingston y Alejandro Lanusse— Mugica escribió: “Los cristianos estamos llamados a dar testimonio de la verdad, y a luchar con todas nuestras fuerzas contra la injusticia aunque esto traiga, como consecuencia, la cárcel, las torturas, el secuestro y eventualmente la muerte. Frente a esta dura exigencia que existe desde los comienzos de la vida de la Iglesia, la vigorosa palabra de Cristo es nuestro constante aliento: ‘No teman a los que pueden matar el cuerpo. Teman, más bien, al que puede matar el cuerpo y el alma, y arrojarlos en la Gehena (Mateo, 10,28)’. Temamos a esta nueva Gehena (infierno) que es esta sociedad de consumo; aunque sea de consumo para unos pocos y de hambre para muchos. Temamos a esta sociedad en la que nos cerramos, indiferentes, a la terrible violencia que ella encierra. Temamos a esta sociedad, que mientras sumerge al pueblo en el hambre y la opresión, propone a una minoría el hedonismo y el erotismo, como claves de felicidad, olvidando una vez más a Jesucristo, quien nos advierte: ‘No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’. Vivimos en un evidente estado de violencia institucionalizada, solo no perceptible para algún funcionario con mentalidad proscriptiva e insensible al dolor del pueblo argentino”.

Y continuó con esta pregunta: “¿No es violencia institucionalizada, acaso, la que sufre el obrero que apenas reúne 40 mil pesos mensuales, al tener que pagar el precio de la leche, la carne o el azúcar? ¿No es violencia institucionalizada el aumento cada vez más alarmante de la mortalidad infantil demostrada en las últimas estadísticas oficiales? Este aumento se explica, entre otras razones, porque muchos trabajadores están imposibilitados de pagar los medicamentos indispensables para la vida de sus hijos. Si alguien duda de esta afirmación, que vaya a una de las numerosas villas miseria, higiénicamente bautizadas Villas de Emergencia, que representan el subconsciente de Buenos Aires. Ellas son la más contundente expresión de la violencia institucionalizada que padece el pueblo, cuando ahí, en la ciudad, hay más de cien mil departamentos vacíos”.

Después, agregó: “La Comisión Permanente del Episcopado argentino señaló ya el año pasado la situación dramática de la clase obrera argentina; la creciente proletarización de la clase media; la claudicación de gran parte de los hombres de la Justicia, que hacen caso omiso a las fundadas denuncias de torturas y atropellos que sufren los argentinos. Monseñor Zaspe, arzobispo de Santa Fe, conocido por su serena prudencia, en su reciente pastoral Conciencia política y Evangelio, caracteriza así la situación que vivimos: ‘Los resultados de seis años de Revolución Argentina son completamente negativos. No hubo transformación revolucionaria. Solamente cambios en la conducción, realización de infraestructura, promoción del juego, innumerables planes económicos con resultados conocidos, carestía de la vida, cierre de fuentes de trabajo, inflación, fuga de divisas y capitales, éxodo rural, tambaleo del orden económico’”.

Después, Mugica propone una salida: “Si el Gobierno elimina la legislación represiva, y convoca de inmediato a las paritarias, como lo establece la Ley, entonces sí los argentinos comenzarán a creer en una sincera actitud de conciliación nacional”. Y respecto a los medios de comunicación, alude a sucesos de ese tiempo pero que en esencia bien puede aplicarse a este: “Es necesaria la honestidad de los medios de difusión, castrados por la autocensura, que casi obsesivamente se han ocupado del secuestro del doctor Sallustro (director general de la Fiat Argentina), y poca o ninguna atención han otorgado al secuestro de un obrero peronista —Eduardo Monti—, llevado de comisaría en comisaría, sometido a salvajes torturas que le provocaron la muerte al llegar a la cárcel de Olmos. Y que recién ahora comienzan a hablar de la situación de Norma Morello, maestra normal detenida por orden del II Cuerpo de Ejército, terriblemente torturada por haber sido fiel a su conducta de militante cristiana, y haber asumido las exigencias del Evangelio”.

El padre Mugica, que nunca dijo que debemos estar juntos en el sentido en que lo expresó el presidente, concluye su escrito: “Nosotros, los hombres de iglesia que hemos contraído la enorme responsabilidad de ser los portavoces del mensaje de Cristo hasta las últimas consecuencias, debemos ser fieles al llamado del Señor y del magisterio: hoy más que nunca nos exigen asumir la defensa de todos los seres humanos pisoteados en su dignidad; pero, sobre todo, como lo recalca el Documento de Justicia del Sínodo de Obispos, de los más pobres y oprimidos. Se trata, una vez más, de ser la voz de los que no tienen voz. ‘La verdad os hará libres (Juan 8,32)’”.

Fuentes:

2 thoughts on “MACRI CITÓ AL PADRE MUGICA PERO HABLÓ DE SU PROPIO PENSAMIENTO

  • 1 septiembre, 2017 at 6:14 am
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    Excelente. Gracias!!!

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  • 1 septiembre, 2017 at 8:50 am
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    El Mártir de los Villeros en boca del Mafioso Presidente Argentino es una ofensa para todos los que fuimos sus compañeros y para el ideal de Justicia que Carlos representa para nosotros, los Villeros, todos Refugiados Económicos de la Argentina y los Países limítrofes.

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