PROTESTA DEL 7 DE MARZO: “Los parásitos quieren que el trabajo sea despreciado” PROTESTA DEL 7 DE MARZO: “La lucha sindical no se decide en una batalla, sino en miles de combates” PROTESTA DEL 7 DE MARZO: “Ahora no interesa un arreglo, sino un conflicto”

 

Hacía poco más de un año que la autodenominada Revolución Libertadora había derrocado al gobierno constitucional de Juan D. Perón, cuando el General dio a conocer su libro La Fuerza es el Derecho de las Bestias, publicado desde el exilio en 1956, para responder a las denuncias que el gobierno de facto multiplicaba en contra de él y de sus funcionarios, y también para rebatir los falsos datos económicos que informaba la dictadura para demostrar una crisis que nunca había existido y para señalar que la salida la daría el movimiento obrero organizado. En ese contexto, escribió Perón:

“Cuando la tiranía oligárquica descargó sus ´bombas´ de falsedades en los informes económicos de 1955, cualquiera podía darse cuenta de la finalidad que insidiosamente se perseguía: buscar un punto de apoyo para iniciar una política de limitaciones  arbitrarias destinadas a imponer al pueblo innecesarios esfuerzos e inútiles sacrificios; como era lógico esperar, todos los esfuerzos y todos los sacrificios recayeron sobre los trabajadores, que debieron trabajar más, ganar menos, renunciar a sus derechos y obedecer ciegamente a los parásitos que los desgobiernan”.

(…) El carácter reaccionario de la tiranía se ha puesto manfiestamente en evidencia con un declarado y efectivo antiobrerismo característico. Ellos, como cabales parásitos, viven del trabajo ajeno y además quieren que ese trabajo sea despreciado, miserable y doliente. No aceptan que el trabajador pueda tener otra participación en la comunidad que no sea el esfuerzo, la producción y el sacrificio. Se oponen a considerar siquiera que el obrero tenga derecho a la defensa de sus intereses profesionales, posea sus organizaciones y luche por su bienestar. Son contrarios a toda mejora social y enemigos de toda capitalización del pueblo.

(…) Comenzaron manifestando que ´respetarían las conquistas obreras´ y a renglón seguido ocuparon con tropas las organizaciones sindicales, interviniéndolas con marinos; congelaron los salarios dejando pasar el tiempo sin hacer efectivos los convenios colectivos de trabajo; derogaron la ley de Asociaciones Profesionales y pusieron en prisión a todos los dirigentes obreros.

(…) Provocaron la desvalorización de la moneda. Con ello los trabajadores vieron disminuir su poder adquisitivo en la misma medida que los precios aumentaron, con lo que, en poco tiempo, llegaron a los salarios de hambre, ante una inflación intencionalmente provocada. Con la disminución de los salarios reales, el aumento de los precios, la carencia de poder adquisitivo de la masa, la retracción de las ventas, el cierre de numerosos establecimientos, etc., se ha producido un considerable desempleo.

(…) La finalidad que se propuso la tiranía de deshacer la organización les ha producido un efecto contrario: los obreros están mejor y más férreamente organizados que nunca. Ha bastado tener ese enemigo enconado y violento a su frente, para que las tranquilas y pacíficas organizaciones justicialistas se transformaran en organismos de lucha.

(…) Las victorias de la tiranía en el campo laboral son ´a lo Pirro´ o solamente en las noticias de la prensa regimentada. El éxito de la lucha sindical no se decide sólo en una batalla, sino también en miles de combates. Es precisamente esa permanente alteración social lo que, perturbando más profundamente a la tiranía, puede llegar a ser uno de los factores fundamentales de su caída. Esta lucha no está dirigida contra los patrones, a quienes las inconsultas medidas de la tiranía los ha perjudicado por igual, sino en contra del Gobierno. Por eso, ahora no interesa un arreglo, sino un conflicto.

(…) Por eso cuando la gente se pregunta ´¿qué pasa en la Argentina?´, la contestación es simple: comienza a haber hambre, miseria fisiológica y social, y, sobre todo, una tremenda injusticia cometida en beneficio de unas cuantas familias, cuyas disipaciones pesan sobre millones de hombres dignos de mejor suerte”.

Fuente:

Perón, Juan D. La Fuerza es el Derecho de las Bestias. Instituto Nacional Juan D. Perón. Bs. As. 2008.

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