QUIÉNES SON LOS QUE VENDEN HUESOS DE POLLO PELADOS

​En estos días se viralizó en las redes sociales la fotografía de una bandeja con huesos de pollo pelados con etiqueta del supermercado La Anónima, cuarta cadena de supermercados en el país, propiedad de la familia del secretario de Comercio, Miguel Braun que, a su vez es primo del jefe de Gabinete, Marcos Peña Braun. La bandeja indica que se venden los 310 gramos de huesos pelados a 4,62 pesos, es decir, 14,90 pesos el kilo. La imagen se reprodujo sin que La Anómina realizara desmentida alguna.

​La filiación de estos funcionarios es conocida, pero es bueno recordar cómo fue que nació La Anónima que opera principalmente en la Patagonia, aunque en la actualidad se está extendiendo también a Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

​Para ir a su origen hay que remontarse a 1874 cuando llegaron a la Argentina Elías Braun y Sofía Hamburguer con sus cuatro hijos, una familia judía que arribó a Punta Arenas huyendo de la Rusia de los zares. Al poco tiempo, Elías abrió un almacén de ramos generales.

Fueron dos de sus hijos los que amasaron la fortuna de la familia. Uno fue Mauricio, que se casó con Josefina Menéndez Behety, heredera del asturiano José Menéndez, el terrateniente responsable del exterminio de los Onas y usurpador de sus tierras, el que dicen que pagaba por oreja de indio como prueba de su asesinato. La otra fue Sara quien contrajo matrimonio con el portugués José Nogueira que de propietario de almacén de ramos generales pasó a ser un terrateniente.

Al poco tiempo Nogueira falleció de tuberculosis y Sara que no tuvo hijos, con 31 años, heredó su fortuna y se la dio a su hermano Mauricio para que la administrara.

Los dos hermanos fundaron la Sociedad Explotadora de Tierra del Fuego que, según la investigación del periodista Fernando Cibeira, “llegó a disponer de 1.376.160 hectáreas, superficie siquiera difícil de imaginar, donde poseían 1.250.000 ovejas que producían 5 mil millones de kilos de lana, 700 mil kilos de cuero y dos millones y medio de kilos de carne”. En apenas dos décadas, los Braun acumularon mineras, frigoríficos, curtiembres, bancos, aseguradoras y compañías telefónicas y eléctricas.

En 1918 falleció Menéndez, el suegro de Mauricio Braun quien pasó a controlar también las riendas de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia que ambos habían fundado una década antes, una tienda de ramos generales, comestibles e indumentaria que ejerció el monopolio del comercio en el sur, porque como también contaba con una flota naviera no había forma de competir con ella. Como el nombre de la compañía era muy largo, los pobladores lo abreviaron llamándola La Anónima.

Unos pocos estancieros eran dueños de la Patagonia y pagaban a sus peones con vales o con moneda chilena. Los trabajadores no tenían otro lugar donde proveerse que en La Anónima. No se sabe si ya desde entonces vendían huesos de pollos pelados, pero si que tomaban los vales de los peones a un precio menor. Según explica Osvaldo Bayer ese fue el germen de la huelga que se inició en 1920, y los primeros que se plegaron fueron los trabajadores de “La Anónima”. La protesta culminó en El Calafate, el 8 de diciembre de 1921, con la masacre en la estancia “La Anita”, propiedad de la familia Braun Menéndez, con casi cien fusilados.

​La Anónima siguió creciendo, conducida por los herederos Braun. En 1957, aprovechando los decretos de la autodenominada Revolución Libertadora que promovieron líneas aéreas privadas para contrarrestar a la “estatista” Aerolíneas Argentinas, los Braun fundaron Austral Líneas Aéreas, que comenzó a operar un año después. La crisis de 1960, obligó a los Braun a desprenderse de la flota naviera y de algunos campos y a convertir la tienda de ramos generales en un supermercado. Una década más tarde, durante la dictadura cívico militar de 1976, Austral estaba en rojo. En 1979, para evitar que los accionistas debieran responder con su patrimonio, el ministro José Martínez de Hoz decidió que el estado comprara las acciones de la compañía quebrada en una suerte de “estatización” de la línea aérea, y los Braun recibieron el dinero lo que les permitió recuperar el control absoluto de La Anónima.

En la actualidad es una cadena de supermercados, con 160 sucursales en todo el país, desde Corrientes hasta Tierra del Fuego, con una facturación de alrededor de 20 mil millones de pesos anuales. Por esta razón, Federico Braun es el vicepresidente de la Asociación de Supermercado Unidos y titular del GS1, el organismo que aporta los códigos de barras para los productos. Este Braun es el que debe sentarse a negociar precios con el otro Braun secretario de Comercio, que es su sobrino, todos bajo la supervisión de Peña Braun, jefe de gabinete, que es su sobrino segundo y primo del secretario. Por esta razón, a nadie se le ocurrió ir a reclamar a la secretaría de Comercio por los huesos de pollo pelados que vende La Anónima.

​Todo queda en familia porque todos son descendientes de aquel Mauricio que a principios del siglo XX se adueñó de la Patagonia usurpada a los Onas.

 

Fuentes:

– Cibeira, Fernando. Macristocracia. La historia de las familias que gobiernan la Argentina. Editorial Planeta. Bs. As. 2017.
– Bayer, Osvaldo. La Patagonia Rebelde. Hyspamérica. Bs. As. 1985.
– Borrero, José María. La Patagonia Trágica. Editorial Americana. 1974.
– Alonso Marchante, José Luis. Menéndez, rey de la Patagonia. Editorial Losada. Bs. As. 2014.

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